Cien años perdidos.

Verdades como puños.

El Destrio

En 1917 Europa estaba en guerra. Millones de jóvenes se dejaban la vida en las trincheras mientras sus familias y sus países pasaban todo tipo de necesidades. El mundo entero se entregó a una sangrienta lucha autodestructiva a causa de la incomprensión entre los hombres, la ambición de unos pocos personajes, la prisión ética de la intolerancia entre los pueblos y la absurda y letal ceguera del fanatismo. Después vinieron muchas más guerras, grandes o pequeñas, mediáticas u oscuras, pero los motivos siguieron siendo los mismos.

Cien años más tarde parece como si nada hubiera cambiado. Vuelven a propagarse las mismas ideas aberrantes que tuvieron como origen aquellas dos grandes guerras. Y muchos contemplamos con horror como estas ideas calan incluso en las sociedades democráticas con más solera, para dar de nuevo soporte a supremacías raciales, ideológicas o culturales, discordias territoriales de lo más rancio y al combustible que inflama todos…

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