El hombre y su ambición…

 

Iniciamos esta sección con El Hombre y la ambición, uno de mis escritos, que por gentileza de Yolanda G. Ojeda suena así de bien.

 

Cuando hablamos de la vida o del hombre podemos mencionar muchas cualidades y destrezas, que como personas contamos desde el momento en que nacemos. Entre esas condiciones y habilidades encontramos la originalidad, la creatividad, la confianza,…, pero una de las más importantes para realizarnos como ser humano, es la ambición.

Esta cualidad es la que nos impulsa a mejorar en todos los sentidos. Es lo que nos incita a hacer las cosas que consideramos imposibles o muy difíciles. Nos obliga a arriesgarnos por lo que queremos y por lo que consideramos inalcanzable. En lo que respecta a esta cualidad, se puede decir que puede ser considerada como buena y mala, dependiendo del buen o del mal uso que hagamos. Cuando esta ambición es utilizada de manera indebida, podemos arruinar no solo nuestras vidas, sino también la de los demás. El equilibrio y la sensatez en el uso de esta habilidad, está la clave para una realización satisfactoria y correcta de la vida humana y en consecuencia, la dignidad del ser humano.

La ambición no siempre será llevada en una manera digna y responsable, pero cuando esta es llevada con responsabilidad y mesura, las personas pueden llegar a ser muy felices, porque se darán cuenta que, por más cosas materiales que se tengan si no tienes con quien compartirlas nunca podrás alcanzar ese grado de felicidad tan anhelado. Es por eso que la dignidad y la ambición tienen que ir de la mano, para poder hacer un buen uso de nuestros deseos e impulsos y no salirnos del buen camino. En palabras más sencillas: «La avaricia rompe saco». A otros, la única ambición que nos queda es poder sobrevivir en este mundo tan desigual. Donde la escala social y su ambición nos conducirán al extermino, ya que éstos no respetan leyes, naturaleza, personas o números, que es lo que somos la gran mayoría de los seres vivos. «Cinco millones de parados, ciento veinte millones de gallinas, tres mil ovejas, cuatrocientas barras de pan,…», para los que ostentan el Poder todo es cuestión de números, beneficios y cuanto más elevada sea la cantidad: mayor será su propio beneficio.

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Gracias por la atención.
Saludos

 

 

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