Usos de la llave y el párrafo

Lo que voy a exponer, con la intención de acceder a la información sin necesidad de salir del blog que administro, pertenece a un libro electrónico de acceso gratuito cuyos datos aporto a continuación:

Primera edición: septiembre de 2011 © Milagros Aleza Izquierdo, 2011 ISBN: 978-84-694-9821-7  Texto en línea: https://www.uv.es/normas/Signos_2011 Diseño de portada: María Estellés Arguedas

 

14. Llave

Signo gráfico doble ({}), constituido por dos líneas sinuosas (la primera de apertura y la segunda de cierre) que, al juntarse, forman una pequeña punta en el centro. En su aplicación principal, se usa generalmente la de apertura ({), aunque en esquemas complejos pueden combinarse ambas líneas (DPD, p. 401). La Ortografía (p. 431) señala los siguientes usos, que están ya en desuso en los textos impresos:

a) En cuadros sinópticos o esquemas se emplea para abarcar varios elementos —cada uno escrito en una línea diferente— que se encuentran en el mismo nivel y constituyen una enumeración a partir de un concepto dado, que es el que genera la apertura de la llave. Puede utilizarse de forma recursiva para establecer nuevos niveles. No deben usarse los dos puntos entre este concepto principal y la llave. Por otra parte, se pueden usar rayas o cualquier otro tipo de marcador para resaltar los elementos abarcados por este signo, aunque la Ortografía no los recomienda.

b) Empleadas las dos líneas del signo, pueden abarcar distintas alternativas en un determinado contexto, aunque estas pueden ir también escritas en línea seguida, separadas por medio de barras u otros signos (OLE, p. 432b):

Prometo {escribirte cuando pueda/que te escribiré cuando pueda}

16. Párrafo

Signo ortográfico auxiliar (§) que precede a un número, o a una serie de números y letras, para indicar divisiones internas en los capítulos de una obra (§ 12, § 32.2a), o para remitir o aludir a ellas. Siempre se ha de dejar un espacio entre el signo y la numeración que lo acompaña.

En el DPD se decía que, si se hacía referencia a más de un párrafo, el signo había de duplicarse. En cambio, la Ortografía rectifica y afirma que, al ser un símbolo, ha de mantenerse invariable (véase OLE, p. 574 (advertencia) y p. 440).

 

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Guion y guion bajo…

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1 . Guion

Este signo ortográfico (-) es de una longitud sensiblemente menor que la de la raya, con la que no hay que confundirlo. La Ortografía señala las siguientes funciones:

12.1. Como signo de unión entre palabras u otros signos Se utiliza en la unión y formación de palabras de la siguiente forma:

a) Une dos nombres de pila cuando el segundo de ellos puede confundirse con un apellido: Vicente-Salvador.

b) Enlaza los dos términos de un apellido compuesto: Fernández-Ballesteros.

c) Une las denominaciones en lenguas distintas cooficiales de un mismo topónimo: Donostia-San Sebastián.

d) En los gentilicios, con valor de enlace similar al de una preposición o una conjunción, puede unir dos adjetivos que denotan la nacionalidad o el origen geográfico y conservan su referencia independiente, estableciendo, así, un vínculo entre los términos geográficos relacionados: [relaciones] germano-soviéticas, [frontera] chileno-argentina. Cada elemento conserva su acentuación gráfica: [película] ítalo-francesa. El primer elemento permanece invariable, mientras que el segundo concuerda en género y número con el sustantivo. En el caso de que en el sustantivo al que se aplica el gentilicio compuesto se fusionen los caracteres propios de cada uno de los adjetivos, no se escribe guion intermedio: [escritor] hispanorromano, [ciudadano] francocanadiense, [dialecto] navarroaragonés, creándose así una nueva unidad léxica. En este caso, el acento gráfico desaparece en el primer elemento (si lo lleva como palabra independiente): italofrancés.

e) La regla anterior se aplica también a la hora de unir adjetivos relacionales no gentilicios. Se escribe guion intermedio entre ambos cuando cada uno de ellos conserva su forma plena. El primer elemento conserva invariable la terminación masculina singular, mientras que el segundo concuerda en género y número con el nombre al que se refiere: [tratado] teórico-práctico, [lección] teórico-práctica, [cuerpos] técnico-administrativos. Cuando ambos miembros del compuesto son tónicos, cada uno de ellos conserva su acentuación gráfica independiente. En cambio, si el primer elemento no es ya un adjetivo independiente, sino un elemento compositivo átono que funciona como forma prefija, se une sin guion al segundo elemento: [análisis] morfosintáctico, [movimiento] anarcosindicalista. Véase OLE, p. 416.

f) Crea compuestos ocasionales mediante la unión de dos sustantivos que forman un concepto unitario, de los cuales el segundo actúa, en aposición, como modificador del primero: viviendas-puente.

Cuando la aparición conjunta de ambos sustantivos está generalizada en el uso, la Ortografía (p. 417) considera innecesario el uso del guion: sofá cama, ciudad dormitorio, hombre rana, comida basura, etc.

g) Con valor de conjunción copulativa, une dos sustantivos que tienen un mismo referente, aunque en estos es preferible el uso de la conjunción copulativa (OLE, p. 417):

El director-presentador del programa X ha dimitido esta mañana.

El director y presentador…

Si estos compuestos se han lexicalizado en el uso y el primer elemento ha pasado a ser átono y se ha unido al otro, la Ortografía censura el uso del guion (p. 418): lectoescritura (lectura y escritura).

h) Expresa, a modo de enlace al de una preposición o una conjunción, distintos tipos de relaciones entre palabras simples: relación precio-calidad, dirección Norte-Sur, ferrocarril Madrid-Málaga, etc. En ambos casos, cada uno de los elementos unidos por el guion conserva la acentuación gráfica que le corresponde como palabra independiente26.

[Pie de página: 26. El guion funciona como enlace similar al de una preposición o una conjunción (kilómetros por hora, conversaciones entre gobierno y sindicatos)].

i) En la creación de palabras iterativas con valor onomatopéyico, se puede utilizar en el caso de que se exprese una sucesión continua: chas-chas-chas-chas (ruido de tejeras o podadera (véase OLE, p. 419).

j) Para vincular varias palabras, grupos sintácticos u oraciones, presentadas como un todo unitario. Particularmente frecuente en textos filosóficos, expresa conceptos complejos (OLE, p. 419):

«Su obra es fundamentalmente no-conceptual, pretende transportar al lector a un estado mental que no necesita pruebas ni demostraciones» (Nietzsche, p. 13).

k) Cuando un prefijo precede a una sigla o a una palabra que comienza por mayúscula, es necesario colocar un guion intermedio27: anti-OTAN, anti-Mussolini.

(Nota a pie de página: 27. Si se coordinan dos prefijos asociados a una misma palabra base, el primero se escribe de forma independiente, evitando la repetición de la base: en casos de pre- o recontratación de servicios).

En el caso de que el resultado diese lugar a un nombre propio, no hay guion: Sudamérica, Superratón, Contrarreforma, etc. (OLE, p. 420)

l) En denominaciones científicas, pueden situarse (o no) tras las letras del alfabeto griego: β-talasemia o betatalasemia (OLE, p. 420).

m) Para separar el prefijo de su base, cuando se desea hacer hincapié en el valor semántico del precomponente (OLE, p. 421):

«Las danzas de los areítos eran […] miméticas, como lo son […] las rituales que constituyen una presentación mágica, pre-presentación o re-presentación» (Ortiz Música [Cuba 1975]. Apud DPD, p. 325).

n) Entre cifras y letras, es obligatorio el uso del guion solamente cuando la unidad léxica se crea con el recurso de la prefijación: sub-21, super-8, etc. En el resto de los casos no es preceptivo: ácidos omega 3, 15M, G20, MP5, (OLE, p. 421-422).

ñ) En la expresión de las fechas, separa los números relativos al día, mes y año: 24-5- 200028 (OLE, p. 422).

o) Entre las parejas o tríos de las cifras que componen los números de teléfono: 593-12- 83, aunque es preferible la separación mediante espacios en blanco (OLE, p. 422): 593 12 83.

p) Para la expresión del intervalo existente entre varios números, sean consecutivos o no: Alfonso Reyes (1889-1959); las páginas 23-45. Este uso es válido tanto en el caso de números arábigos como en el de números romanos (OLE, p. 422).

En la expresión de períodos, se pueden escribir los años utilizando la forma plena (1998- 1999, 1900-2000), o la abreviada, mediante la supresión de las dos primeras cifras (promoción 75-80). Se pueden combinar la forma plena del primer año y la forma abreviada del segundo, pero solamente si las dos primeras cifras de ambos son idénticas: curso 2010-11. 26 El guion funciona como enlace similar al de una preposición o una conjunción (kilómetros por hora, conversaciones entre gobierno y sindicatos). En cambio, no es posible curso 1999-00 (en este caso habría dos opciones válidas: curso 1999-2000 o curso 99-00) (OLE, p. 422).

q) En obras de carácter lingüístico, se usa el guion delante de elementos que no son independientes: anti-, -illa-, -ece-, De esta manera, se antepone a una parte de una palabra (sílaba, morfema, etc.) para indicar que esta parte va en posición final de palabra: -illo, -idad, -ar. En este caso, si a la sílaba que precede al morfema o elemento compositivo le corresponde llevar tilde, esta aparecerá sobre el guion: -´fago (litófago). Asimismo, se pospone a una parte de la palabra para indicar que esa parte se encuentra en posición inicial: post-, re-, cant-. También separa las partes internas de una palabra: -ec-, -in-. Por último, marca la separación entre las sílabas que componen una palabra. En este caso, el guion se escribe entre espacios finos: ca – len – da – rio (OLE, pp. 423-424).

12.2. Como signo de división de palabras Para dividir palabras al final de línea, se establece una serie de normas que se esquematizan a continuación:

12.2.1. El guion no debe separar letras de una misma sílaba. Una voz o una secuencia de prefijo y palabra se pueden dividir coincidiendo con el silabeo o separando sus componentes.

Tal como se indica en la Ortografía (también en el DPD), esta segunda división solo es posible si los dos componentes del compuesto existen de manera independiente, o si el prefijo sigue funcionando como tal en la lengua moderna, y, por tanto, es identificable como tal (de este modo no sería posible una división del tipo *arz- / obispo, puesto que arz no existe como palabra independiente en español: véase OLE, p. 408).

Para la división de las sílabas, se han de tener en cuenta las siguientes pautas (OLE, pp. 404-407):

a) No es posible separar dos o más vocales seguidas al final de renglón, independientemente de que formen diptongo, triptongo o hiato.

La única excepción que se permite es si las vocales que van seguidas forman parte de dos elementos distintos de una palabra compuesta: hispano- / americano. A esta división se la denomina división morfológica (pp. 407-408).

b) No se puede dejar una letra sola al final del renglón, cuando la primera sílaba de la palabra es una vocal: amis- / tad, y no *a- / mistad, salvo si esta vocal va precedida de una h: ha- / ciendas.

Dado que la h es una letra muda, cuando una palabra tenga h intercalada, no se colocará delante de esta letra el guion de final de línea, con el fin de no romper sílabas ni secuencias vocálicas.

La única excepción la constituyen las palabras compuestas mencionadas en el apartado

a) previo: in- / humano, des- / hielo, etc. (Véase toda la información en OLE, pp. 406-407):

«[…] la partición no podrá dar como resultado la presencia de combinaciones gráficas anómalas a comienzo de renglón; son, pues, inadmisibles divisiones como *desi- / nhibición, *de- / shumanizar, *clo- / rhidrato, *ma- / hleriano, pues, aunque se atienen a la regla de dividir las palabras por alguna de sus sílabas, dejan a principio de línea los grupos 53 consonánticos nh, sh, rh, hl, ajenos al español» (OLE, p. 407).

c) Cuando la x va seguida de vocal, la secuencia no se separa en la escritura, de modo que el guion de final de línea debe aparecer necesariamente delante de la x: bo- / xeo. En cambio, si va seguida de consonante, la x forma sílaba con la vocal precedente: ex- / pediente.

d) En cuanto a la división a final de renglón de grupos de consonantes, deben tenerse en cuenta las consideraciones siguientes:

Los dígrafos o letras dobles ch, ll y rr, no se pueden separar con guion de final de línea, salvo si la grafía rr surge como resultado de añadir un elemento compositivo terminado en -r (ciber-, hiper-, inter-, super-) a una palabra que comienza por esta misma letra; en estos casos sí hay que separar las dos erres con guion de final de línea «para facilitar la identificación del término y su lectura» (OLE, p. 406).

No obstante, en una palabra compuesta de dos formantes, si el primero es un prefijo acabado en vocal y el segundo de ellos empieza por r (grafía rr), se ha de respetar la grafía doble a principio de renglón, como si todo el compuesto hubiese sido escrito en la misma línea: vice- / rrector29.

(Nota a pie de página: 29. Al dividir este tipo de palabras compuestas, no debe devolverse a cada uno de sus componentes la grafía que tienen cuando se escriben como palabras aisladas: infra- / rrojo, y no *infra- / rojo.

Si en una palabra aparecen dos consonantes seguidas (iguales o diferentes), la primera pertenece a la sílaba anterior y la segunda corresponde a la sílaba siguiente. En estos casos se coloca el guion entre ambas consonantes: con – ten – to, es – pal- da.

Los grupos formados por una consonante seguida de l o r, como bl, el, fl, gl, kl, pl, br, cr, dr, fr, gr, kr, pr, tr, siempre inician sílaba y no pueden separarse: de- / clarar.

No obstante, cuando las secuencias br y bl pertenecen a una sílaba distinta, al surgir por la adición de un prefijo a otra palabra, sí pueden separarse: sub- / rayar, ab- / rogar, sub- / lunar.

Teniendo en cuenta las diferencias de pronunciación en todo el ámbito hispánico, el grupo tl podrá separarse o no con guion de final de línea en función de que las consonantes que lo componen se articulen en sílabas distintas o en la misma sílaba: at- / leta, atle- / ta.

Esto se debe a que la secuencia de consonantes tl tiende a pronunciarse en sílabas distintas en la mayor parte de la España y en algunos países hispanoamericanos (at – las, at – le – ta), mientras que en muchos países, especialmente en México y en los territorios donde se emplean con cierta frecuencia voces de origen náhuatl (en las que este grupo es inseparable), en Canarias y en algunas áreas peninsulares, ambas consonantes se pronuncian en la misma sílaba (a – tlas, a – tle – ta).

Cuando tres consonantes van seguidas en una palabra, se reparten entre dos sílabas: las dos primeras se unen a la vocal anterior y la última se incluye en la sílaba siguiente: ist- / mo, sols- / ticio, supers- / ticioso, abs- / tenerse.

Si las consonantes consecutivas en una palabra son cuatro, hay que tener en cuenta para su separación que las dos primeras pertenecen a la primera sílaba y las dos últimas a la segunda: cons- / treñir, abs- / tracto, ads- / cribir.

e) Se recomienda no dividir las palabras procedentes de otras lenguas al final de renglón, si no se conocen las reglas vigentes para tal caso en los idiomas respectivos.

f) Las abreviaturas y las siglas no se dividen nunca al final de renglón30 .

(Nota a pie de página: 30. Solo los acrónimos que se han incorporado al léxico general pueden dividirse con guion de final de línea: si- / da, lá- / ser).

g) Cuando un guion usado para formar compuestos coincide con el final de línea, debe repetirse este signo al comienzo de la línea siguiente, con excepción de los antónimos y topónimos compuestos, ya que «la mayúscula inicial del segundo componente indica de forma suficiente que el guion no es meramente indicativo de final de línea» (OLE, p. 409).

h) Si se utiliza un apóstrofo, este signo no puede encontrase a final de línea. Tampoco conviene dividir palabras con elementos separados por una barra. En este caso, para la división de una dirección electrónica, véase OLE, p. 410.

i) Todas las expresiones numéricas (tanto las escritas en números romanos como en números arábigos) deben escribirse enteras en la misma línea: *Siglo XX- / I.

12.2.2. En el ámbito de la composición tipográfica de textos, se indican las siguientes recomendaciones:

a) Se ha de evitar particiones que originen voces malsonantes: vehí- / culo; o su sentido pueda ser malinterpretado: El Gobier- / no se pronuncia, y la división de palabras que tengan únicamente cuatro letras.

b) Se ha de procurar que al dividir una palabra no queden al final o al principio de renglón dos sílabas iguales seguidas: Me comentó que lo lo-/grará.

c) No hay que dejar a final de línea una sílaba de menos de cuatro letras, si anteriormente se encuentra un punto y seguido.

d) Se ha de evitar que más de tres líneas consecutivas de un mismo párrafo terminen con un guion de separación.

e) Hay que tener en cuenta que «la última línea de un párrafo no deberá tener menos de cinco caracteres, sin contar el signo de puntuación de cierre que corresponda» (OLE, 411).

f) No se han de dividir las palabras a final de línea en textos breves, sobre todo, en los informativos, como elementos de titulación, subtítulos y rotulación televisiva o cinematográfica, carteles, señales viales y de tráfico, etc. (OLE, p. 411).

 

13. Guion bajo (_)

a) En informática se usa un guion bajo (_) como sustituto de un espacio de separación entre los componentes de nombres de archivos y direcciones electrónicas.

b) Cuando no es posible utilizar elementos tipográficos, se usa el guion bajo (_) para enmarcar las palabras que deberían ir en cursiva.

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Diéresis, flecha y párrafo…

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Diéresis o crema

Signo ortográfico diacrítico (¨). Se coloca sobre la vocal a la que afecta, tanto si esta es letra minúscula como mayúscula (DPD, p. 228 y OLE, p. 280).

Usos:

a) Se sitúa sobre la vocal u cuando ha de pronunciarse necesariamente en las combinaciones gue y gui: vergüenza, pingüino. También puede encontrase en las combinaciones que y qui en ediciones actuales de textos antiguos no modernizados: qüestión, qüistión, en lugar de la forma moderna.

b) En textos poéticos, se coloca sobre una vocal de una secuencia vocálica, en poesía, para indicar que se ha de pronunciar como sílaba distinta. Consecuentemente, el verso donde aparece cuenta con una sílaba más a efectos métricos.

 

Flecha. Es un icono que se utiliza para atraer la atención sobre un lugar o sobre un elemento gráfico (→←↑↓↔↕). Se utiliza en tablas, diagramas, mapas, cuadros, etc., para indicar distintos valores, como una relación causa-efecto, una secuencia cronológica, una relación de derivación, etc. (OLE, p. 438). También se usa para remitir a un punto concreto de un texto (). En lexicografía, conduce al lector al artículo o lema en el que se puede encontrar información sobre la palabra que antecede a la flecha (filme. película). Situado en carteles o avisos, señala la dirección que hay que seguir para llegar a un lugar determinado.

Párrafo. Signo ortográfico auxiliar (§) que precede a un número, o a una serie de números y letras, para indicar divisiones internas en los capítulos de una obra (§ 12, § 32.2a), o para remitir o aludir a ellas. Siempre se ha de dejar un espacio entre el signo y la numeración que lo acompaña. En el DPD se decía que, si se hacía referencia a más de un párrafo, el signo había de duplicarse. En cambio, la Ortografía rectifica y afirma que, al ser un símbolo, ha de mantenerse invariable (véase OLE, p. 574 (advertencia) y p. 440).

Corchetes…

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Corchetes. Signo ortográfico doble: existe un corchete de apertura ( [ ) y otro de cierre ( ] ). Está formado por una línea vertical con dos más pequeñas en los extremos con las que forma ángulo recto (DPD, p. 182).

Usos

Los corchetes se utilizan, por regla general, de forma parecida a los paréntesis que incorporan información complementaria o aclaratoria. Se escriben sin espacio de separación de la primera y la última palabra del período que enmarcan, y con un espacio de separación respecto de las palabras o signos que los preceden o los siguen (hay, no obstante, algunas excepciones). Sin embargo, cuando lo que sigue al corchete de cierre es otro signo de puntuación, no debe dejarse espacio de separación entre ambos signos. Los corchetes se utilizan en las ocasiones siguientes (OLE, pp. 370-372):

a) Para introducir alguna precisión o nota aclaratoria en un enunciado o texto que va entre paréntesis:

«Una de las últimas novelas que publicó Galdós (algunos estudiosos consideran su obra Fortunata y Jacinta [1886-87] la mejor novela española del siglo XIX) fue El caballero encantado (1909)» (apud DPD, p. 182).

De forma contraria a lo que sucede en las fórmulas matemáticas o químicas, en las que los corchetes encierran operaciones que contienen paréntesis:

[(7 – 2) × 9 + 7)] × 3 = 156.

b) En poesía, el corchete de apertura se sitúa delante de las palabras finales de un verso para indicar que no cabe en la línea anterior y se continúa, alineado a la derecha, en la siguiente:

Y así volvieron los tibios recuerdos

    a imprimir su orden en el oscuro

                                                  [silencio.

c) En la transcripción de un texto se usan los corchetes para enmarcar una aclaración, alguna adición, el desarrollo de una abreviatura, alguna corrección o enmienda, es decir, secuencias que no se encuentran en el original, sino que proceden del editor o persona que transcribe el texto, con el fin de completar la información o corregir errores, usos en los que alterna con la antilambda (OLE, p. 372).

Los siguientes ejemplos están extraídos de la Ortografía:

«Hay otros [templos] de esta misma época de los que no se conserva prácticamente nada».

«Acabose de imprimir el A[nno] D[omini] de 1537».

«Subió la cue[s]ta con dificultad. [En el original, cuenta]».

También en la escritura general se pueden utilizar estos signos con el objetivo de intercalar aclaraciones personales.

Hay que tener en cuenta que, al desarrollar una abreviatura, no se ha de dejar espacio de separación entre el corchete de apertura y la letra que lo precede: etc[etera].

d) Para encerrar transcripciones fonéticas y no fonológicas. Para las segundas se emplean las barras.

e) Se pueden usar tres puntos entre corchetes para indicar, cuando se transcribe un texto, que se ha omitido una parte de él, ya sea una sola palabra o un fragmento. En este caso, aunque se prefieren los corchetes, también pueden utilizarse los paréntesis:

«En las palabras propiamente españolas […] la letra q se escribe siempre seguida de u formando el dígrafo que representa el fonema /k/ antes las vocales /e/, /i/: meñique, queja, quinquenio» (OLE, p. 114).

Combinación con otros signos La combinación de los corchetes con otros signos ortográficos sigue las mismas normas que la de los paréntesis (→ 1.5.2).

  1. Paréntesis

Se define como el signo ortográfico doble ( ) que se utiliza para insertar en un enunciado una información complementaria o aclaratoria (DPD, p. 486 y OLE, p. 364). Los paréntesis se escriben sin espacio de separación respecto de la primera y la última palabra del período que enmarcan, y con un espacio de separación respecto de las palabras o los signos que los preceden o los siguen, salvo cuando lo que sigue al paréntesis de cierre es otro signo de puntuación; en ese caso no debe dejarse espacio de separación entre ambos signos.

15.1. Usos

Según las obras académicas, los paréntesis se utilizan en las ocasiones siguientes:

a) Para introducir en un enunciado un inciso aclaratorio o accesorio, sobre todo si este inciso es largo o de escasa relación con el texto circundante. Consecuentemente, se interrumpe el sentido y la sintaxis de dicho enunciado:

La tercera persona (todo lo que no sea el hablante y el oyente) es aplicable a multitud de objetos.

Para la misma función se pueden utilizar comas o rayas. No obstante, la diferencia estriba, según el DPD y OLE, en que el uso de los paréntesis implica un mayor grado de aislamiento del enunciado que encierran con respecto al texto en que se ubica. Los incisos entre paréntesis suelen ser «oraciones con sentido pleno y poca o nula vinculación sintáctica con los elementos del texto principal» (OLE, p. 366).

b) Para aportar una información muy concreta, como fechas, lugares, desarrollo de siglas, nombre de un autor u obras citados, etc.:

Pilar nació en Algar (Valencia).

La ONU (Organización de las Naciones Unidas) publica una lista de los gentilicios correspondientes a los países que pertenecen a la organización.

c) Para introducir alternativas en un texto. Para ello, se encierra entre paréntesis el elemento que constituye la opción (es decir, una palabra completa o uno de sus segmentos):

Nombre(s) del (los) autor(es).

En estos casos, los paréntesis, que pueden alternar con las barras, añaden segmentos que no se separan por espacios de la palabra a la que se refieren.

d) Para desarrollar abreviaturas o reconstruir palabras que en un texto original están incompletas (en la transcripción o reproducción de textos antiguos, códices o inscripciones). Los elementos añadidos se enmarcan entre paréntesis y sin espacios de separación: Imp(eratori) Caes(ari). No obstante, ambas obras académicas recomiendan en estos casos utilizar los corchetes.

e) Para indicar la omisión de un fragmento de un original, en la reproducción de citas textuales. En este caso, hay que incluir tres puntos dentro del paréntesis:

«Pensé que él no pudo ver mi sonrisa (…) por lo negra que estaba la noche (Rulfo Páramo [Méx. 1955-80]». apud DPD, p. 486).

Ambas obras académicas recomiendan, para este fin, el uso de los corchetes.

f) En obras teatrales, enmarcan las acotaciones del autor31 y los apartes de los personajes:

«BERNARDA (Golpeando con el bastón en el suelo). ¡No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo!» (GaLorca Bernarda [Esp. 1936]. Apud DPD, p. 486).

g) Las letras o números que encabezan clasificaciones, enumeraciones, etc., pueden escribirse entre paréntesis o, más frecuentemente, seguidas solo del paréntesis de cierre, como puede observarse en los siguientes ejemplos de la Ortografía (p. 368):

Los libros podrán encontrarse en los lugares siguientes:

(Nota a pie de página:  31 La letra ha de ser de estilo distinto a la general del texto, como puede verse en el ejemplo).

(a) en los estantes superiores de la sala de juntas;

(b) en los armarios de la biblioteca principal.

O bien: Los libros podrán encontrarse en los lugares siguientes:

a) en los estantes superiores de la sala de juntas;

b) en los armarios de la biblioteca principal.

h) Para aislar operaciones que forman parte de una serie, en las fórmulas matemáticas o químicas. En estos casos, los corchetes encierran operaciones dentro de las cuales ya se han utilizado los paréntesis:

[(2 + 7) × (0 + 2)] – (6 – 5).

15.2. Combinación con otros signos En cuanto a la combinación de los paréntesis con otros signos, se señala lo siguiente:

a) Los signos de puntuación correspondientes al período en el que va inserto el texto entre paréntesis se colocan siempre después del paréntesis de cierre:

Véase el listado de siglas y su desarrollo en el Manual de Español Urgente (2006: 143- 168).

¿Cuántos países integran la ONU (Organización de las Naciones Unidas)?

Hay que tener siempre en cuenta que no ha de aparecer ningún signo de puntuación que fuera superfluo si se hacen desaparecer los paréntesis:

*La reunión (que durará toda la mañana), se celebrará en la sala de reuniones del tercer piso.

La reunión (que durará toda la mañana) se celebrará en la sala de reuniones del tercer piso.

Al respecto la Ortografía señala: «No debe escribirse ningún signo de puntuación que no fuera necesario si se suprimieran los paréntesis» (OLE, p. 369); sin embargo, en sus ejemplos puntúa así: Se fue dando un portazo. (Creo que estaba muy enfadado). Lo que podría plantear una posible contradicción, ya que si se elimina el paréntesis confluirían dos puntos al final de la oración (y habría uno, el de cierre).

b) Dado que el texto entre paréntesis tiene su propia puntuación independiente, si el enunciado es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación o de exclamación se han de situar dentro de los paréntesis (salvo que las secuencias interrogativas o exclamativas sean de mayor magnitud): Michael ha estudiado muchos idiomas (¡habla francés, inglés, alemán, español, catalán!). ¡Es increíble! ¿Habla francés, inglés, alemán, español, catalán (y ahora chino)?

c) En la combinación de punto y paréntesis, ambas obras académicas consideran que hay que colocar siempre punto detrás del paréntesis de cierre, independientemente de que el texto entre paréntesis abarque todo el enunciado o solo parte de este:

Consúltese el capítulo II de Guerrero y Núñez (2002).

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SIGNOS ORTOGRÁFICOS Y OTROS SIGNOS…

 

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Primera edición: septiembre de 2011 © Milagros Aleza Izquierdo, 2011 ISBN: 978-84-694-9821-7  Texto en línea: https://www.uv.es/normas/Signos_2011 Diseño de portada: María Estellés Arguedas

Introducción

En este capítulo trataremos, de manera resumida, el empleo correcto de los signos ortográficos (de puntuación, diacríticos y auxiliares) en la estructura y ordenación de la frase, siguiendo las pautas establecidas por el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), la Nueva Gramática de lengua española (NGLE) y la Ortografía de la lengua española (OLE), centrándonos fundamentalmente en esta segunda obra académica, ya que amplía y matiza considerablemente la información que proporcionaba el Diccionario, y, en algunos casos, establece algunos cambios.

Los signos ortográficos o marcas gráficas, que no están constituidos ni por números ni por letras, aparecen en los textos escritos con el fin de contribuir a su correcta lectura e interpretación, por lo que tienen asignados determinados usos y valores establecidos por convención. Se dividen en signos de puntuación, signos diacríticos y signos auxiliares (OLE, p. 278):

a) Signos de puntuación. Sus funciones consisten en marcar las pausas y la entonación con que deben leerse los enunciados, organizar el discurso y sus diferentes elementos para facilitar su comprensión, evitar posibles ambigüedades en textos que, sin su empleo, podrían tener interpretaciones diferentes y señalar el carácter especial de determinados fragmentos de texto. Estos signos en español son los siguientes: coma, comillas, corchetes, paréntesis, dos puntos, punto, puntos suspensivos, punto y coma, raya, signos de interrogación y de exclamación.

b) Signos diacríticos. Situados sobre una letra, tiene carácter distintivo: diéresis y tilde.

c) Signos auxiliares. Tienen la peculiaridad de que forman un inventario abierto, en función de los distintos ámbitos del conocimiento donde se apliquen, por lo que sus funciones son muy variadas, como se verá. Los más comunes son: antilambda, apóstrofo, asterisco, barra, calderón, flecha, guion, llave, y párrafo.

Algunos signos ortográficos son dobles, es decir, están constituidos por dos elementos, uno de apertura y otro de cierre. Son de este tipo los siguientes: antilambda, comillas, corchetes, llaves, paréntesis, signos de interrogación y de exclamación.

A continuación, se resume la normativa proporcionada por el Diccionario panhispánico de dudas y la Ortografía de la lengua española, ordenándolos por orden alfabético para una mejor localización.

1. Antilambda o diple Compuesto por dos elementos (< >), puede usarse solamente uno de ellos (signo simple) o ambos componentes a la vez (signo doble). Sus principales usos son los siguientes (OLE, pp. 430-431).

Como signo simple, se utiliza en lingüística para indicar el origen de una palabra: cuando se utiliza el signo de apertura (<), la palabra que precede al signo es la derivada de la siguiente: amoroso (<), la palabra que precede al signo es la derivada de la siguiente: amoroso >< amor. Por el contrario, si se utiliza el de cierre (>), se indica que la primera palabra es el origen de la segunda: amor > amoroso. En matemáticas establece una relación de diferencia entre dos variables: situado el de apertura entre dos cifras, se indica que la primera es menor que la segunda: 3 < 4; por el contrario, el de cierre separa la mayor (que es la que precede al signo) de la menor (que es la que sigue): 5 > 2.

a) Cuando en las ediciones de textos antiguos se reconstruye algún elemento que falta en el original, este va encerrado en el signo doble, así como las letras que se omiten en las abreviaturas. Al respecto, la Ortografía indica:

 «… cuando estos signos afectan solo a un segmento intermedio de la palabra, se escriben sin espacio de separación, como si fueran parte integrante de ella; en cambio, si encierran toda una palabra, han de escribirse, como los paréntesis, pegados a esta y separados por espacios del resto del texto. En este uso, alternan con los corchetes, y en el desarrollo de abreviaturas, con la letra cursiva» (p. 431).

b) Como signo doble también, en informática enmarca las direcciones de correo electrónico, las páginas web, así como las etiquetas de los lenguajes de marcación.

2. Apóstrofo Signo auxiliar (‘) con muy poca vigencia en la lengua actual. Según la Ortografía (pp. 433-435), fundamentalmente se emplea para indicar la supresión de un sonido en la pronunciación de dos palabras contiguas en la reproducción de un texto oral: m’han dicho, o en la supresión de la consonante inicial de la segunda palabra: cerquita’e nosotros. Hay que destacar que se excluyen las elisiones en interior de palabra. La Ortografía no considera correcto colocar el apóstrofo en este último caso: creío (y no cre’o), pa (y no pa’). Sobre su uso en ediciones de textos antiguos, véase OLE (p. 433, § 4.5a).

3. Asterisco Signo ortográfico (*), auxiliar, que se sitúa en la parte superior del renglón, insertándose como símbolo. Sus usos son los siguientes (DPD, p. 69 y OLE, pp. 435-437):

a) Como signo de llamada de nota al margen o a pie de página dentro de un texto. Si es necesario introducir más de una llamada en una misma página, lo más recomendable es utilizar números arábigos salvo en fórmulas o tablas numéricas, ya que podrían confundirse con un exponente (número superíndice) o una variable.

b) En obras gramaticales, se antepone el asterisco a las palabras, expresiones o construcciones consideradas agramaticales; es decir, ante elementos que se apartan de las reglas del sistema de la lengua: *Pienso de que vendrá (forma correcta: pienso que vendrá).

c) En informaciones o comentarios etimológicos, se antepone a un vocablo hipotético, término que posiblemente existió en algún momento, aunque no haya constancia escrita; por lo que se llega a él a través de una reconstrucción: *bava, *appariculare.

d) En lexicografía, en el cuerpo de un artículo, se antepone o pospone a una palabra para indicar que esa misma palabra consta como lema en el cuerpo del diccionario, por lo que tiene su propia entrada en la obra:

Chacha. Charla molesta, denominada también chachalaca* (Guat.).

Ahora bien, antepuesto a un año, se emplea para indicar el año de nacimiento de una persona (Martínez de Sousa, 2001, p. 37).

e) Usado de forma doble, puede enmarcar una palabra o secuencia de palabras que se desea resaltar visualmente. En este caso ambos asteriscos van pegados a dicha palabra o secuencia (se emplea en textos en los que no es posible el resalte tipográfico):

¿Qué parte de *lo dicho* no has entendido?

f) Para otros usos menos frecuentes y/o desusados en la actualidad, véanse OLE (pp. 436 y 437: § 4.6.3-4.6.4) y Martínez de Sousa (2001, p. 37).

4. Barra Signo ortográfico auxiliar, que puede ser de diversos tipos (DPD, p. 87, OLE, pp. 424- 429): barra, barra doble, barra inversa, barra vertical o pleca y doble barra vertical o pleca doble.

4.1. Barra (/) Línea diagonal que se traza de arriba abajo y de derecha a izquierda (/). La Ortografía señala los siguientes empleos y funciones:

a) Forma parte de los constituyentes de una abreviatura: c/ (por calle), c/c (por cuenta corriente). No ha de haber ningún espacio de separación entre esta y las letras de la abreviatura.

b) Señala el límite de los versos que continúan en la línea siguiente (en este caso, la barra se escribe entre espacios), como en el ejemplo con los versos de Espronceda:

No corta el mar, sino vuela / un velero bergantín.

c) En algunas transcripciones de portadas de textos antiguos, la barra se utiliza para señalar el cambio de línea en el original, y también se escribe entre espacios:

«QVINTA / PARTE DE FLOR / DE ROMANCES NVE / uos, nunca hasta agora impressos: /» (apud DPD, p. 87, OLE, p. 425).

d) En obras de ortografía, se utiliza para marcar el final de una línea cuando se establecen indicaciones sobre la división correcta de palabras a final de línea. En este caso también se escribe precedida y seguida de un espacio.

e) En la expresión numérica de las fechas, funciona (sin espacios de separación) para separar la mención de día, mes y año (15/8/1980), aunque también se utilizan guiones (OLE, p. 427, § 4.2.1.4).

f) En obras lingüísticas, se usan dos barras para encerrar la representación de los fonemas y las transcripciones fonológicas (y no fonéticas): el fonema /s/, /klábe/. Tampoco en este caso hay ningún espacio de separación entre las barras y el segmento que enmarcan.

g) Sustituye a una preposición en expresiones como 120 km/h (= kilómetros por hora), Real Decreto Legislativo 1/1995 de 24 de marzo (= primer decreto de 1995), en las que la barra se encuentra pegada a determinados elementos (véase OLE, p. 426, § 4.2.1.3).

h) Colocada entre dos palabras o entre una palabra y un morfema, sin espacios de separación, indica la existencia de dos o más opciones posibles. Esta es una práctica que se utiliza, en obras lingüísticas de carácter normativo, en la representación de las unidades metalingüísticas:

En las oraciones condicionales es posible ambas formas: si llegaras/llegases pronto, nos veríamos.

Si las opciones se establecen entre dos segmentos más largos, como entre expresiones pluriverbales, frases u oraciones, la Ortografía indica que se puede «insertar un espacio fino antes y después de ella, a fin de que no se interprete que la opcionalidad u oposición se da únicamente entre las palabras contiguas» (p. 427).

i) En matemáticas significa „dividido por‟, tanto en las divisiones, como en los quebrados o fracciones: 3/4.

j) En informática, separa los distintos subdominios jerarquizados de una dirección electrónica. En este caso se escribe sin espacios de separación entre sus componentes:

http://www.rae.es/nivel1/adiccio.ht

4.2. Barra doble (//) Se usa en el estudio de textos poéticos, en ediciones de textos antiguos y en la práctica informática (OLE, p. 428, § 4.2.2):

a) Señalar el cambio de estrofa que se produce en el original de un texto poético. Se escribe entre espacios:

«¡Más valdría, en verdad, / que se lo coman todo y acabemos! // ¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!» (Vallejo Poemas [Perú 1923-38])» (apud DPD, p. 88 y OLE, p. 428).

b) En las ediciones de textos antiguos se utiliza para indicar un cambio de párrafo o un cambio de página en el original. En este último caso, la doble barra va seguida (sin espacio de separación) del número de folio o de la página correspondiente (pero sí hay un espacio entre la palabra última y la barra):

«[…] honrras e faziendas //35 destruyen los que a sabiendas fazen pies de los costados» (apud DPD, p. 88).

Hay que tener en cuenta que, en este caso, la doble barra se escribe separada por un espacio del texto que se transcribe, y sin separación con respecto al número que la acompaña: … //35 …

Por otra parte, se indica en la Ortografía (p. 428) que el cambio de folio también puede ser escrito entre corchetes.

c) En informática, separa la sigla inglesa correspondiente al protocolo de comunicación: http (= hiper text transport protocol), de la dirección electrónica: http://www&#8230;

4.3. Barra inversa (\) Sin espacios de separación, se usa (OLE, p. 428) en sistemas operativos para delimitar los nombres de los diferentes directorios o carpetas jerarquizados: c:\consulta\acento\tilde.doc.

4.4. Barra vertical o pleca (|) Este signo, que va precedido y seguido de espacio, tiene diversos usos, entre los que se destacan los siguientes (OLE, p. 429, § 4.2.4):

a) En trabajos sobre versificación clásica, se emplea para delimitar los distintos pies métricos de los versos.

b) En obras lingüísticas, marca la existencia de una pausa menor en un enunciado: Hay excepciones en eso | como en todo.

c) En la práctica lexicográfica se ha venido utilizando para separar las distintas acepciones de una palabra o lema, al igual que la doble barra vertical (Martínez de Sousa, 2001, p. 351). Para este caso, ambas barras se han venido utilizando, aunque la Ortografía no menciona este uso de la pleca.

d) Sobre su uso en matemáticas, véase OLE (p. 429, § 4.2.4c). 4.5. Doble barra vertical o pleca doble (||) Se usa, normalmente, en los casos siguientes (OLE, p. 429, § 4.2.5):

a) Separa los significados o acepciones de las palabras o expresiones que se definen en una obra lexicográfica o en un estudio lexicológico.

b) Se utiliza en la edición de textos poéticos para indicar la cesura o pausa interior del verso que viene impuesta por el ritmo, como en este verso famoso:

«De los sos ojos || tan fuertemientre llorando (Cid [Esp. c1140]» (apud DPD, p. 88).

c) En obras lingüísticas, marca la existencia de una pausa mayor en un texto:

Llegó muy tarde a la reunión. || Después de entrar, | ha sonado un portazo.

5. Calderón Símbolo (¶) muy poco empleado en la actualidad. La Ortografía (pp. 438-439) señala los siguientes usos:

a) Se emplea en aplicaciones informáticas como símbolo (no imprimible) que aparece, de forma únicamente visual, al final de un párrafo.

b) En determinados tipos de obras, especialmente en obras de consulta o manuales, indica que la información que sigue es auxiliar o complementaria.

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Gracias por la atención.

Saludos